Averigua quién controla cada pieza
Localiza el dominio y comprueba el nombre del titular, el registrador y la fecha de renovación. El registrador es la empresa donde está inscrito el dominio; no tiene por qué ser la misma que aloja la web. Asegúrate de que el negocio puede entrar con un correo propio y no depende únicamente de una cuenta personal del proveedor anterior.
Haz lo mismo con el alojamiento, el gestor de contenidos, las licencias, la analítica, el gestor de etiquetas y cualquier servicio externo. Una tienda puede depender además de pagos, envíos, facturación y correos automáticos. Una web de reservas tendrá calendarios, avisos y quizá una plataforma que funciona por separado.
No pidas todas las contraseñas por correo en un mismo mensaje. Primero crea el inventario; después acordad un canal seguro para entregar accesos o transferir la propiedad. El objetivo no es acumular claves, sino saber qué cuenta necesita el negocio y quién debe conservarla al terminar.
- Dominio, titular y registrador
- DNS, que dirige el dominio a web y correo
- Alojamiento, base de datos y gestor de contenidos
- Analítica, formularios e integraciones
- Licencias, renovaciones y facturación
Pide una copia que se pueda usar
Una carpeta de imágenes no es una copia completa. Para reconstruir una web suelen hacer falta archivos, base de datos, configuración y una lista de servicios externos. Si el sitio usa un constructor o una plataforma cerrada, confirma qué se puede exportar y qué habrá que rehacer.
La copia debe abrirse o restaurarse en un entorno de prueba. Descubrir durante una incidencia que el archivo está incompleto sirve de poco. Apunta la fecha, el tamaño y el método de restauración; así el nuevo proveedor sabe qué tiene delante y puede decidir si la copia es suficiente.
Guarda también los textos originales, las imágenes sin comprimir, el logotipo y cualquier archivo de marca. Pueden no ser necesarios para el traslado técnico, pero evitan descargar versiones pequeñas de la propia web cuando haya que corregir o ampliar una página.
- Archivos y base de datos
- Configuración y variables necesarias
- Inventario de extensiones o módulos
- Textos e imágenes originales
- Una restauración de prueba completada
Protege el correo antes de tocar el dominio
El correo es el punto que más fácilmente se olvida porque no se ve dentro de la web. Sin embargo, comparte parte de la configuración del dominio. Cambiar los DNS sin copiar los registros de correo puede hacer que la página cargue y, al mismo tiempo, dejar de recibir mensajes.
Anota qué servicio gestiona cada buzón, cuántas cuentas existen y si hay alias, reenvíos o respuestas automáticas. Confirma también cómo se guardan los mensajes antiguos. Algunas migraciones trasladan los buzones; otras crean buzones nuevos y requieren copiar el historial por separado.
Programa una prueba desde una cuenta externa. Envía y responde. Comprueba los formularios de la web, porque pueden usar un remitente técnico distinto al correo habitual. El cambio no está validado hasta que funcionan tanto el envío como la recepción.
Prepara el cambio y la vuelta atrás
Monta la web nueva o la copia en una dirección temporal y recórrela antes de cambiar el dominio. Define quién hará cada paso, a qué hora y qué señal obligará a volver atrás. Un plan de retorno no es dramatizar: es conservar la opción de recuperar el servicio mientras se busca el fallo.
Si es posible, reduce con antelación el tiempo que los DNS permanecen guardados. El responsable técnico sabrá qué valor cambiar y cuándo. No improvises esta parte el mismo día, porque distintos proveedores de internet pueden seguir mostrando destinos diferentes durante la propagación.
Evita hacer el cambio justo antes de una campaña, una reserva importante o el cierre del negocio. Elige una franja en la que alguien pueda probar la web y el correo después. Publicar a última hora y marcharse deja cualquier problema sin dueño.
- Entorno de prueba aprobado
- Responsable de cada paso
- Ventana de cambio acordada
- Condición clara para volver atrás
- Copias disponibles en ambos lados
Comprueba antes de cerrar el traspaso
Después del cambio, prueba las páginas principales y varias direcciones antiguas. Revisa formularios, buscador, reservas, pagos, descargas y enlaces a servicios externos. Confirma el certificado de seguridad y mira la web desde móvil y escritorio sin haber iniciado sesión.
Comprueba analítica y avisos automáticos. Si una venta o una consulta llega, debe quedar registrada donde corresponda. Revisa también las páginas de error: una migración puede mantener la portada y perder rutas que todavía reciben visitas o están guardadas en favoritos.
Solo entonces retira accesos antiguos, cambia contraseñas compartidas y cancela servicios duplicados. Conserva las copias durante el plazo acordado y deja un documento final con propiedad, renovaciones y responsables. La próxima intervención debería empezar leyendo ese documento, no repitiendo la investigación.
- Web y correo probados desde fuera
- Formularios, pagos o reservas recibidos
- Analítica y avisos activos
- Redirecciones y páginas antiguas revisadas
- Accesos y facturación cerrados con orden
